Aquí estamos, las dos orillas del abismo
mirándonos de frente, lanzando las ganas
tendiendo puentes, torciendo los caminos
forzando los destinos, temblando de miedo.
Lanzando anzuelos, perdonando los pecados
que no hemos cometido todavía
secando las lágrimas del pasado
que cada uno lleva a cuestas como Atlas.
Aquí venimos para exorcisarnos
para rescatar la dignidad de ser
para vivir el pasado del futuro
para confrontar la desnudez del alma.
Con estos deseos de asir lo inasible
con la delicadeza para esconderlos
con la frustración que produce
nos decimos adiós esta noche.
viernes, 30 de noviembre de 2007
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