Cada beso enamorado que me das
cada cálida caricia de tu piel
va preñando de semillas con su miel
éste, mi cuerpo deseoso y voraz.
Y quedo gestando cuando tú te vas
y gestando sigo cuando yo me voy
estos embarazos que me distes hoy
estas alegrías de febril solaz.
Y cuando el día nos esconde su faz
cuando la noche trae fantasía
el sueño con su suave melodía
eclosiona las semillas de tu paz.
Entonces me brotan duendes más y más
en los sitios testigos de tu empeño
son esos duendes pícaros del sueño
reviven besos, caricias y demás.
miércoles, 2 de enero de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
