viernes, 30 de noviembre de 2007

Callejero

Cada vez que me siento insatisfecho
que el mundo no funciona como quiero
me sangran las heridas y me muero
me nacen hormigueros en el pecho.

Y me lanzo a la calle como un perro
trashumante que se quedó sin amo
¿para qué la libertad que reclamo
si llevo la semilla del encierro?

Y busco las caricias, el consuelo
un abrazo apretado, unos besos
pero en la calle no consigues de esos,
no en los lugares nocturnos que suelo.

Y entonces me pierdo en la fantasía
de quitarle a la noche su liguero
unos labios me mienten un te quiero
unos pechos me aprietan todavía.

Noche de dos

Aquí estamos, las dos orillas del abismo
mirándonos de frente, lanzando las ganas
tendiendo puentes, torciendo los caminos
forzando los destinos, temblando de miedo.

Lanzando anzuelos, perdonando los pecados
que no hemos cometido todavía
secando las lágrimas del pasado
que cada uno lleva a cuestas como Atlas.

Aquí venimos para exorcisarnos
para rescatar la dignidad de ser
para vivir el pasado del futuro
para confrontar la desnudez del alma.

Con estos deseos de asir lo inasible
con la delicadeza para esconderlos
con la frustración que produce
nos decimos adiós esta noche.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Manuela

Pretendiendo recordar esta historia
que sucedió en mi vida hace algún tiempo
registro otra mujer en el elenco
de noches perdidas en mi memoria.

Era un ángel nocturno, una pantera
se movía sensual en la tarima
la miré fijamente, ella se arrima
con su movimiento de estriptisera.

Manuela es también la mejor amiga
de tipos solitarios y solteros
que tenemos alma de marineros
sin mar, sin barco, pero con barriga.

A Toulouse Lautrec yo representaba
estaba viviendo una fantasía
con sombrero y con alevosía
me saqué a Manuela en la madrugada.

Aunque ya conocía sus atributos
finalmente pude tenerla quieta
yo quería retratarla en mi libreta
un piercing por vestidos absolutos.

Os diré que mi dibujo merece
estar en el atlas de anatomía
en la sección de ginecología
en la parte donde el pudor perece.

Pero todas las noches amanece
la que me parecía una diosa
con los rayos del sol es otra cosa
que alguien me salve de lo que acontece.

Es que Manuela es una vampireza
y yo amanezco chupado y mordido
me amarró a la cama con su vestido
se marchó con mi ropa y mi riqueza.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Primavera del alma

Horneando los días, germinando
la sangre se vuelve verde esperanza
el espíritu como agua mansa
se desliza por la vida cantando.

La piel tostada se llena de hormigas
nuestros cuerpos exhalan sus perfumes
se nos abren los pétalos, presumes
que una variedad de mieles abrigas.

El deseo pintado en la mirada
aflora la primavera del alma
y somos tan fértiles en la calma
chicha de una mañana soleada . . .

Que no nos pase como al árbol lento
que deja caer sus semillas tiernas
en la calle, en el parque, en las tabernas
en la dura aridez del pavimento.

Ojalá que el amor sí se aparezca
que sea generoso con los besos
que coseche tu huerto de cerezos
que se quede hasta cuando amanezca.

Anochece al cumplirse tus empeños
tormenta de rayos en las montañas
tormenta de rayos en las entrañas
reverdece la máquina de sueños.