¿Por qué tenemos que vivir y sufrir
la dicotomía del cuerpo y del alma?
Suelto el caballo y quedo con la enjalma?
Cómo es que surge este afán de dividir?
En realidad tenemos dos cerebros?
Lógico que el uno respalde al otro
en la función de conducir el potro
salvaje de los instintos primeros.
Es la piel la continuación del córtex?
Poblada de neuronas sensibleras
son las caricias, las dulces quimeras,
sueños lindos sobre esta piel de látex?
Son distintos raciocinio y emoción?
No se mezclan para formar la poesía
la música y también la filosofía?
No se nutren ambos de la sensación?
¿Cómo superar esta dicotomía
fundamental que nos separa a los dos,
tu juventud frente a mis pies cansados,
tú el ser, yo el querer, tú el Zen, yo la poesía?
miércoles, 5 de septiembre de 2007
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1 comentario:
Maravillosa sea la dicotomia, esa que inspira y expresas.
Saludos
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