lunes, 20 de agosto de 2007

La Liebre

Trashumo el laberinto de la noche
la negra noche de los solitarios
voy pensando en mis muchos calendarios
el cielo llora gotas con derroche.

Me encuentro un amigo que es separado
hace como dos años de su mujer
venga tomemos un tinto para ver
si la liebre va a saltar de este lado.

Aparece la chica de los labios
deliciosos que es también separada
en aquella fría noche deslunada
de tristes caminantes nocturnarios.

Llega hasta nuestra mesa el sacerdote
el único que no habla de sus hijos
un grupo de prefijos sin sufijos
historias por contar, que el verso brote.

De aquellos cuatro seres de la vida
dos están solitarios por decisión
uno por convicción, yo por defunción
creo que todos llevamos una herida.

Se pasan por aquella desparejez
dos viejos amigos que son esposos
nos conocimos en los años mozos
y entonces nos cerraron el Juan Valdez.

Fuí con la pareja a pasar un rato
para tomar un poco de cerveza
renovar nuestra amistad con certeza
y escuchar un grupo de vallenato.

Después quedé solo en aquellas calles
llenas de sombras, de frío, de miseria
hoy la ciudad tiene ambiente de feria
soy yo Fortuna apúntame y no falles.

Es la hora del cuchillo, la del quiebre
de un portón oscuro brota la bohemia
adentro está cálido, el tiempo apremia
y allí en ése lugar, saltó la liebre.

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