Recuerdo aquella tarde azul con malva
cuando nuestros caminos se cruzaron
siento que los planetas se alinearon
tu vibración resonaba con mi alma.
¿Por qué no entendí que en aquel momento
el norte de mi brújula cambiaba
pues éste extraño viaje comenzaba
al fondo de tu propio fundamento?
Yo no era libre entonces, te lo dije
¿Pero cómo negar tu atracción fatal?
El dilema me consumió en forma tal
que a la par te bendije y te maldije.
Pero la vida cambia los destinos
de los seres que sufren en el mundo
me dió la libertad, dolor profundo
de escoger en un cruce de caminos.
Y después de varios meses de duelo
me exorcicé con palabras letales
de todos mis fantasmas personales
para levantar de nuevo mi vuelo.
Eres mujer que guarda las distancias
que pone ante mí sutiles barreras
protegiendo que seres cualesquieras
lastimen tu intimidad y tus ansias.
También utilizas varias máscaras
y un surtido de palabras gastadas
que juegas a tenerlas encajadas
para formar respuestas primíparas.
Debajo tu coraza protectora
el Zen, tu faro, querido refugio
donde escapas de todo, subterfugio
para cerrar tu Caja de Pandora.
Finalmente en el rincón más oscuro
entre tu corazón de flor de loto
una niña triste decide el voto
por vivir la aventura del futuro.
Buscando estar contigo yo persisto
a mi presencia tú te acostumbraste
problemas del momento me contaste
poco a poco me acerco cual Mefisto.
Un día radiante hiciste la promesa
de compartir conmigo tus libretas
me entregaste tus páginas secretas
para vivificarme tu tristeza.
Por mi parte te cuento que pretendo
conmover ése corazón de Frida
yo quiero ser el amor de tu vida
amar la niña que llevas por dentro.
martes, 24 de julio de 2007
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